ENSEÑANZA MEDIA
Viaje a Brasilia
Por: Carlos Moussalli, Eliete Pardono, Giovane Rodrigues y Marília Sampaio
El viaje a Brasilia, que el Colegio Miguel de Cervantes realiza cada año con los alumnos de 3.º de Enseñanza Media, está cargado de simbolismo. Es el año en que nos despedimos de estos jóvenes que nos han acompañado durante tanto tiempo; muchos de ellos, desde la primera infancia. Junto a nosotros han adquirido conocimientos y experiencias fundamentales, han aprendido a ser quienes son dentro de una comunidad acogedora: nuestra comunidad cervantina. Aprendieron a escribir, hablar y pensar; recorrieron el camino que va desde los cálculos más elementales hasta los más complejos; se familiarizaron con el conocimiento científico y profundizaron en el estudio de las organizaciones humanas y de la forma en que las personas se integran en la sociedad. Al finalizar este largo recorrido por la educación básica, deben estar preparados para aplicar todo ese aprendizaje y convertirse en adultos responsables y comprometidos. En este sentido, ningún otro lugar de Brasil ofrece un escenario más apropiado que nuestra capital, Brasilia, para poner a prueba las competencias desarrolladas a lo largo de todos estos años.
No se trata, por tanto, de un viaje turístico, aunque en muchos momentos los alumnos disfruten de la experiencia como si lo fuera. Este viaje de estudios sitúa a los estudiantes frente al proyecto que Brasilia representó y sigue representando: el proyecto de una nación que continúa construyéndose y que encuentra en la democracia el camino para consolidarse como un país próspero y justo.
El primer paso consiste en comprender la historia de ese proyecto. El hilo conductor es la figura de Juscelino Kubitschek, el visionario y controvertido presidente que protagoniza dos de las principales visitas del itinerario: el Memorial JK y el Catetinho. El primero alberga un valioso acervo sobre la vida y la mayor obra del presidente que gobernó Brasil entre 1956 y 1961, mostrando los desafíos que precedieron y acompañaron la construcción de la capital federal en el Planalto Central. El segundo es un museo vivo que conserva la estructura de madera proyectada por Oscar Niemeyer para servir como sede provisional del Poder Ejecutivo durante las visitas presidenciales al inmenso terreno donde nacía Brasilia. Ambos espacios permiten comprender el espíritu emprendedor, los desafíos y los sacrificios asumidos por el pueblo brasileño —no siempre de forma voluntaria— para hacer realidad uno de los proyectos más ambiciosos de su historia, hoy reconocido como Patrimonio Mundial.
En las inmediaciones del Catetinho también destaca el bosque de galería, una formación vegetal exuberante, con especies de hojas anchas y ambientes húmedos y sombríos característicos de la Mata Atlántica. Allí, los alumnos participaron en un debate sobre una cuestión científica: ¿es el bosque de galería del Catetinho un ejemplo de cerrado transformado por el efecto de borde y la mayor disponibilidad de agua, o constituye una evidencia de la teoría de los refugios, según la cual fragmentos de la Mata Atlántica habrían retrocedido formando refugios ecológicos en el Planalto Central?
Más allá de su riqueza natural, Brasilia —esa «utopía y segregación a la brasileña», en palabras del arquitecto y profesor de la Universidad de Brasilia Frederico de Holanda— refleja en su proyecto urbanístico un ideal de comunidad y convivencia. Durante el recorrido por las supercuadras, concebidas como espacios de integración comunitaria donde los jardines de Burle Marx conectan las emblemáticas construcciones de Oscar Niemeyer, aún sin muros, los alumnos observaron atentamente las particularidades del Plano Piloto. Intrigados, plantearon a los guías preguntas tan pertinentes como curiosas sobre la vida cotidiana en la capital: «¿Cómo funciona aquí la seguridad pública?» o «¿Cuál es el precio medio de las viviendas?». Desde el primer paseo ya era evidente su capacidad para identificar las diferencias con respecto a la realidad de São Paulo.
Sin embargo, el recorrido por la ciudad no estuvo marcado únicamente por el asombro. También visitamos la Plaza Indio Galdino, que conserva la memoria de Galdino Jesus dos Santos, líder indígena asesinado allí en 1997. Junto al monumento, los alumnos reflexionaron sobre cuestiones universales y contemporáneas, como los derechos de los pueblos originarios y los límites de la barbarie humana.
A lo largo del viaje, animamos a los estudiantes tanto a contemplar los grandes símbolos de la capital como a reflexionar sobre los desafíos técnicos y humanos que implicó su construcción. Visitamos monumentos emblemáticos de la arquitectura modernista, como la Catedral Metropolitana de Brasilia y el Palacio de Itamaraty; conocimos el Centro Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres, ejemplo del desarrollo científico y tecnológico brasileño, y nos adentramos en la Chapada Imperial para comprender de forma inmersiva el bioma del Cerrado, el entorno natural sobre el que se erigió la capital del país.
En la Chapada Imperial, los alumnos recorrieron diferentes paisajes, desde veredas húmedas dominadas por buritis hasta las formaciones típicas del Cerrado. Sobre el terreno pudieron analizar aspectos como los suelos ricos en aluminio, los incendios naturales y las adaptaciones evolutivas de la vegetación, observando directamente características como el súber, que protege el floema frente al fuego, y las raíces profundas, capaces de alcanzar cerca de 25 metros en busca de agua.
Este estudio del medio estuvo muy lejos de ser una observación pasiva. Los estudiantes interactuaron directamente con la biodiversidad del Cerrado y conocieron animales rescatados de incendios forestales y del tráfico ilegal. Tras la caminata, realizada bajo altas temperaturas y baja humedad, pudieron refrescarse en las piscinas naturales de la región. La convivencia entre alumnos, profesores y guías, junto con los momentos de distensión compartidos, dejó recuerdos imborrables para el cierre de su etapa de educación básica.
Otro de los momentos más significativos del viaje fue la visita a Ceilândia, donde la propuesta fue reflexionar sobre los silencios y olvidos que rodean a quienes construyeron Brasilia. En la ONG Atitude y en la Casa Akotirene, los estudiantes participaron activamente en talleres de danza y grafiti, batallas de rimas y espacios de diálogo. La emoción vivida por todos los participantes y los testimonios posteriores de los distintos grupos confirmaron el profundo impacto de unas actividades desarrolladas en un contexto muy distinto del que forma parte de su vida cotidiana, convirtiéndose en un aprendizaje para toda la vida.
Como no podía faltar en un viaje pedagógico a Brasilia, la última etapa estuvo dedicada a comprender el funcionamiento de las instituciones que sustentan la República brasileña. Los alumnos de 3.º de Enseñanza Media tuvieron la oportunidad de observar la democracia en acción, unas veces como un sistema perfectamente articulado y otras enfrentándose a las complejidades propias de la vida política.
Uno de los momentos más relevantes fue la visita al Congreso Nacional, sede del Poder Legislativo. Allí accedieron a las comisiones del Anexo II de la Cámara de Diputados, donde se debaten y elaboran los proyectos legislativos antes de llegar a los plenos de diputados y senadores. En estos espacios, abiertos al público, pudieron observar debates sobre los temas más diversos y comprender cómo las instituciones buscan garantizar que todas las voces sean escuchadas dentro del marco democrático.
Otro momento especialmente enriquecedor fue la visita al Supremo Tribunal Federal, máxima instancia del Poder Judicial. Durante la edición de 2026, los alumnos asistieron a sesiones en las que se debatían, entre otros asuntos, Acciones Directas de Inconstitucionalidad. Pudieron observar cómo los diez ministros del tribunal analizaban, con un lenguaje técnico y riguroso, cuestiones relacionadas con la probidad de los administradores públicos y el equilibrio entre los poderes del Estado. Fue una oportunidad excepcional para comprender el papel del Poder Judicial como garante de la Constitución y del funcionamiento democrático de la República.
En breve nos despediremos de los alumnos de 3.º de Enseñanza Media de la promoción 2026. Y cuando llegue ese momento, lo haremos con la convicción de que familias y educadores hemos dado lo mejor de nosotros para formar ciudadanos empáticos, conscientes de sus responsabilidades, conocedores de las instituciones que rigen su país y comprometidos con la construcción permanente de una sociedad más justa y democrática.




























































