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EXTRAESCOLARES

5.º Festival de Natación celebra los logros y los beneficios de la práctica deportiva en la infancia

El evento reunió a estudiantes de 6 a 14 años en una programación que combinó competición, aprendizaje, seguridad en el agua y desarrollo de habilidades acuáticas

Por: Marina Savioli | 19 de septiembre de 2026

Aprender a nadar es un logro que va mucho más allá de cruzar una piscina. Durante la infancia, el contacto guiado con el agua puede contribuir al desarrollo motor, la coordinación, la resistencia física, la autonomía y la confianza. En este contexto, el Colégio Miguel de Cervantes, en colaboración con la Escuela de Deportes Gustavo Borges, celebró el 5.º Festival de Natación, que reunió a estudiantes de 6 a 14 años en una experiencia que combinó deporte, aprendizaje y convivencia.

El festival contó también con la participación de estudiantes del Pueri Domus, Nossa Senhora Aparecida (CONSA) y Albert Sabin, ampliando la experiencia de competición y promoviendo el encuentro entre niños y adolescentes que comparten el interés por la natación.

Natación infantil: deporte, desarrollo y aprendizaje

La natación es una actividad que implica diferentes movimientos de brazos y piernas, control de la respiración, equilibrio, orientación espacial y coordinación. Para los niños, este conjunto de habilidades convierte la piscina en un espacio de aprendizaje que abarca tanto el desarrollo físico como aspectos relacionados con la autonomía y la confianza.

La práctica regular de actividad física durante la infancia está asociada a beneficios para la salud física y mental, además de contribuir al desarrollo motor y cognitivo. En el caso de la natación, el aprendizaje se produce de forma progresiva: primero, el niño se familiariza con el agua; después, desarrolla habilidades básicas y, a medida que avanza, llega a dominar diferentes técnicas y estilos.

En el Colégio Miguel de Cervantes, este proceso puede seguirse a lo largo de las clases del curso extraescolar de natación. El festival representa precisamente un momento en el que los estudiantes pueden mostrar parte de este recorrido, poniendo en práctica las habilidades que han desarrollado durante las clases.

Coordinación, fuerza y resistencia dentro del agua

Nadar requiere integrar diferentes partes del cuerpo y controlar los movimientos. Por ello, esta disciplina trabaja aspectos como la coordinación motora, el equilibrio, la fuerza y la resistencia física, además de estimular la percepción corporal.

Otro aspecto importante es que el agua ofrece resistencia a los movimientos sin generar el mismo impacto sobre las articulaciones que se observa en actividades realizadas sobre superficies rígidas. De este modo, la natación puede ser una opción de actividad física para diferentes edades y niveles de habilidad.

Durante el festival, estos aprendizajes adquirieron un carácter especial. Las cuatro categorías de competición permitieron a los participantes enfrentarse a desafíos adecuados a su nivel de desarrollo, mientras que el grupo infantil cerró la programación con una presentación divertida, en la que mostró sus habilidades acuáticas.

Aprender a competir también forma parte del desarrollo

Más allá de buscar resultados, una experiencia deportiva durante la infancia puede enseñar a afrontar desafíos, expectativas y logros. En una competición, el niño aprende a prepararse, respetar las reglas, esperar su turno, reconocer el esfuerzo de sus compañeros y percibir su propia evolución.

En este sentido, el festival amplía el significado de la práctica deportiva. La competición se convierte también en una oportunidad para desarrollar disciplina, dedicación, perseverancia, respeto y confianza.

Cada niño llega a la piscina con una trayectoria diferente. Para algunos, participar en una prueba puede representar un nuevo desafío; para otros, demostrar una técnica aprendida o superar una marca personal. En todos los casos, la experiencia pone en valor el proceso de aprendizaje.

Natación y seguridad en el agua

Entre los aprendizajes que proporciona la natación se encuentra también el desarrollo de la competencia acuática, que implica aprender a moverse y actuar con mayor seguridad dentro del agua.

Este aspecto cobra especial importancia si tenemos en cuenta que los ahogamientos constituyen una cuestión relevante de salud pública y que los niños necesitan diferentes capas de protección en los entornos acuáticos. Aprender habilidades acuáticas puede contribuir a la prevención de ahogamientos, pero no sustituye la supervisión constante de un adulto ni otras medidas de seguridad.

Por ello, enseñar a un niño a nadar también significa ayudarle a comprender el agua, sus límites y la importancia de adoptar comportamientos seguros. El objetivo no es únicamente formar buenos nadadores, sino desarrollar una relación más consciente y responsable con el medio acuático.

Una experiencia que va más allá de la piscina

Al reunir a estudiantes, profesores, familias y colegios invitados, el 5.º Festival de Natación convirtió las habilidades desarrolladas durante las clases en una experiencia colectiva de aprendizaje.

Entre pruebas, desafíos y presentaciones, los estudiantes tuvieron la oportunidad de reconocer sus avances y compartir sus logros con la comunidad escolar. Más que un momento de competición, el festival mostró cómo la práctica deportiva puede integrar salud, desarrollo, seguridad, convivencia y formación integral.

Durante la infancia, cada nueva habilidad adquirida representa también una oportunidad para ampliar la autonomía. En la natación, aprender a flotar, coordinar movimientos, dominar un nuevo estilo o completar una prueba puede ser, para el niño, un paso más en la construcción de la confianza en su propia capacidad para aprender y superar desafíos.

 

 

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