Enseñanza Fundamental Años Finales
Taller de lenguaje: Cuando el texto cobra vida en el cerebro
Por: Marisol Saucedo Lage – Psicopedagoga Institucional
El taller de Lenguaje no es una clase de refuerzo, sino un espacio dedicado al desarrollo de habilidades cognitivas, lingüísticas y metacognitivas esenciales para que los estudiantes se conviertan en lectores más eficientes, críticos y conscientes. En cada encuentro, trabajamos para que cada alumno comprenda cómo el cerebro lee, interpreta y construye significado, fortaleciendo prácticas lectoras que pueden aplicarse en todas las áreas del conocimiento. Se trata de una propuesta formativa y preventiva, basada en evidencias científicas, que va mucho más allá de revisar contenidos escolares.
Aunque muchas veces parezca tan natural como hablar, la lectura no es una habilidad innata. La Neurociencia de la Lectura —especialmente a partir de los estudios de Stanislas Dehaene— demuestra que el cerebro humano no nace con un área dedicada específicamente a la lectura. Esta capacidad depende de un proceso complejo llamado reciclaje neuronal, mediante el cual regiones originalmente destinadas a la visión, al lenguaje y a la atención se reorganizan para formar un circuito especializado. Para que esto ocurra, el lector necesita desarrollar dos grandes competencias: la decodificación, que consiste en vincular grafemas y fonemas de manera cada vez más automática, y la comprensión, que requiere memoria, atención, razonamiento lógico y activación de conocimientos previos. Cuando la decodificación aún no está automatizada, la comprensión se ve comprometida: el estudiante lee palabras, pero no logra construir sentido.
A partir de este marco teórico, el taller de Lenguaje fue diseñada para transformar la lectura en un proceso activo e intencional. Cada actividad funciona como un entrenamiento cognitivo que fortalece sinapsis, amplía redes neuronales y desarrolla la conciencia lectora.
Entre las prácticas trabajadas se destaca la activación de conocimientos previos, que ayuda al estudiante a conectar información nueva con lo que ya sabe, favoreciendo la consolidación de la memoria a largo plazo. Las actividades de inferencia y encadenamiento de ideas estimulan al lector a leer entre líneas, anticipar acontecimientos, establecer relaciones y activar funciones ejecutivas fundamentales para la interpretación de textos complejos. Las propuestas que promueven fluidez, anticipación y práctica constante contribuyen a automatizar la decodificación, liberando energía cognitiva para una comprensión más profunda.
Asimismo, ejercicios de paráfrasis, síntesis, expresión escrita y elaboración de mapas mentales en portugués, español e inglés fortalecen la comprensión y estimulan la plasticidad cerebral, ampliando los repertorios lingüísticos y culturales de los estudiantes.
Otro eje central del taller es la metacognición. En cada sesión, los alumnos aprenden a reconocer qué estrategias favorecen su comprensión, cómo ajustar su proceso lector y cómo monitorear su propio entendimiento. Saber cómo se aprende es una habilidad fundamental que promueve autonomía, reflexión y autorregulación, competencias que acompañarán a los estudiantes a lo largo de toda su trayectoria escolar.
Según Pantano (2015), cuando los estudiantes comprenden que el aprendizaje depende de práctica orientada y estrategias adecuadas, se sienten más autónomos y capaces. Del mismo modo, cuando los docentes conocen los procesos cognitivos y neuronales implicados en el aprendizaje, pueden planificar intervenciones pedagógicas más humanas, fundamentadas y eficaces.
La experiencia del taller muestra que la escuela está alineada con los descubrimientos científicos más recientes sobre lectura y aprendizaje. Los estudiantes no solo perfeccionan técnicas lectoras: remodelan el funcionamiento de su propio cerebro, desarrollan pensamiento crítico y amplían su capacidad de interpretar el mundo que los rodea. Es una inversión formativa que genera un impacto concreto en el desempeño escolar y en la autonomía intelectual.
A lo largo del proceso, algunas estudiantes decidieron llevar al aula las estrategias aprendidas, compartiéndolas con sus compañeros y ampliando el alcance de la propuesta. Esta circulación de saberes fortaleció la cultura lectora del grupo, promovió la colaboración y extendió el impacto del taller más allá de los encuentros semanales. Al finalizar el módulo, los estudiantes recibieron un certificado de participación que reconoció su compromiso, su implicación y el recorrido formativo construido con dedicación.
TAIS COSTA BARBOSA GUIZELINI – 7º ano
¿Cómo preparar tu cerebro para la lectura?
En el taller de lectura trabajamos diferentes conocimientos y habilidades entre ellos, la lectura y por eso decidimos compartir algunos consejos esenciales.
Organiza tu mente. Relájate y presta atención. Es importante recordar que nuestro cerebro no nace preparado para la lectura; necesitamos entrenarlo. Y la mejor manera de aprender a leer es… ¡leyendo!
En nuestro desarrollo, aquello que vemos y practicamos diariamente va dejando huellas en la memoria. Cuando entrenamos algo todos los días, como videojuegos, fútbol, dibujo, etc., el cerebro crea rutas y registra esa actividad. Por eso, practicar un poco cada día marca la diferencia. Con la lectura ocurre exactamente lo mismo.
Haz mapas mentales. Ayudan a fijar los contenidos con más facilidad. Usa colores y palabras clave. Así te organizas mejor y tienes todo listo para pruebas, evaluaciones y otras actividades.
MANUELA FERNANDES DE PÁDUA PAIVA 7º ANO
La poda neuronal y la plasticidad cerebral
En el taller del Lenguaje aprendimos que la iteración ocurre cuando repetimos algo prestando atención, pensando en lo que hacemos e intentando mejorar. No es repetir en “modo automático”. Cuando entrenamos así, con foco, nuestro cerebro activa la plasticidad cerebral, que es la capacidad de crear y fortalecer nuevas conexiones.
Esto ayuda mucho porque, durante la poda neuronal, el cerebro realiza una especie de “limpieza”: debilita y elimina las conexiones que usamos poco y fortalece aquellas que utilizamos con frecuencia. Si entrenamos algo con atención e intención, esos caminos se vuelven fuertes y permanecen con nosotros. La repetición mecánica puede funcionar un poco, pero no ayuda tanto como practicar con enfoque y conciencia.
Por eso, cuanto más leemos y cuanto más lo hacemos con atención y propósito más aprende el cerebro, mejora y crea rutas que permanecen con nosotros por mucho tiempo.
MARIA LUIZA QUINAIA DA CONCEIÇÃO 7º ANO
Entrando en el mundo del texto
En el taller de lectura aprendimos muchas cosas, y una de ellas fue cómo preparar el cerebro para la lectura. El primer paso es leer el título y reconocer si el texto es literario o no literario. Saber el género textual es importante, porque prepara la postura del lector. Ejemplos de textos literarios: cuentos, fábulas y fragmentos narrativos. Entre los textos no literarios podemos encontrar un manual, un prospecto de medicamento o una receta.
También aprendimos a “comer por los bordes”, lo que significa observar las fuentes, imágenes, firmas, el público lector y la intención del texto.
Después analizamos lo que ya sabemos, activando el conocimiento previo. También vimos que es importante prestar atención a las pistas del texto cuando la información no está explícita.
Por último, aprendimos que podemos encontrarnos con palabras polisémicas, expresiones idiomáticas y metáforas, que exigen una lectura cuidadosa para su correcta interpretación.
Referencia:
PANTANO, Telma. Neuropsicologia e Aprendizagem. São Paulo: Associação Brasileira de Psicopedagogia, 2015.
DEHAENE, Stanislas. Os neurônios da leitura: como a ciência explica a nossa capacidade de ler. Porto Alegre: Penso, 2012.




