INSTITUCIONAL
Faros del Cervantes: iluminando la convivencia
“Un faro no resuelve la tormenta, pero ayuda a que nadie la atraviese solo.”
Convivir es un aprendizaje que tiene lugar cada día. Aprender a escuchar, respetar diferentes formas de ser, reconocer cuándo alguien necesita ayuda, dialogar ante los conflictos y comprender que todos tenemos una responsabilidad en la construcción de un entorno acogedor también resulta clave en la formación de nuestros alumnos.
Es en este contexto en el que nace el Programa Faros del Cervantes, una iniciativa vinculada al trabajo de Convivencia del Colegio Miguel de Cervantes que busca fortalecer una cultura de cuidado, escucha, pertenencia y corresponsabilidad entre los estudiantes.
Dirigido a los alumnos de 6.º a 9.º curso, el programa parte de una idea sencilla: los propios estudiantes pueden contribuir a lograr que la convivencia sea más positiva, siempre que cuenten con formación, acompañamiento y claridad sobre su papel.
Antes de elegir un Faro, aprendemos qué significa serlo
El camino comienza dentro de las aulas.
Antes de la elección de los alumnos Faros, las tutorías desarrollaron un trabajo de sensibilización y reflexión sobre convivencia, respeto, diálogo, cooperación y pertenencia.Se invitó a los estudiantes a observar su propio grupo, reconocer sus fortalezas y pensar en aquello que todavía pueden desarrollar juntos.
Preguntas como “¿Qué hace que esta clase sea un grupo único?”, “¿Cuáles son nuestras principales fortalezas?” y “¿Qué necesitamos todavía desarrollar como grupo?” ayudan a construir una mirada más atenta sobre las relaciones.
A partir de estas reflexiones, también se invitó a los alumnos a pensar en las características de alguien que pudiera desempeñar un papel de apoyo entre sus compañeros. Entonces comenzó el proceso de elección.
Cada clase propuso entre sus estudiantes a aquellos compañeros capaces de escuchar, acoger, dialogar y contribuir positivamente al bienestar del grupo. No se buscaba al alumno «perfecto» ni a un líder disciplinario. Se buscaba a estudiantes con disposición para cuidar las relaciones y que pudieran convertirse en referentes positivos entre sus iguales.
¿Quién es un Faro?
Cada grupo de 6.º a 9.º curso cuenta con dos alumnos Faro. Son estudiantes que demuestran habilidades importantes para desempeñar esta función, como empatía, escucha activa, respeto, responsabilidad, capacidad de diálogo y disposición para pedir ayuda cuando sea necesario.
Un Faro puede acoger a un compañero que pase por un momento difícil, detectar una situación de malestar o exclusión, favorecer el diálogo y acompañar a alguien que necesite apoyo.
Pero hay algo fundamental en esta función: un Faro no sustituye al adulto.
No ejerce autoridad, no tiene una función disciplinaria ni es responsable de resolver conflictos complejos. Tampoco debe intervenir por sí solo en situaciones de violencia, acoso o cualquier otra circunstancia que requiera la actuación de un adulto.
Su papel es escuchar, acoger, acompañar y, sobre todo, saber cuándo y cómo pedir ayuda.
Las habilidades de quien ayuda
Para desempeñar esta función con responsabilidad, los Faros participan en una formación específica coordinada por los departamentos de Orientación Educativa, Convivencia y Atención a la Diversidad.
Entre las habilidades que se trabajan se encuentran la escucha activa, la empatía, la asertividad, la comunicación no violenta, la detección de situaciones de malestar, el acompañamiento entre iguales y la derivación responsable a los adultos.
Son habilidades que ayudan a los estudiantes a comprender que escuchar a alguien no significa necesariamente tener una respuesta para todo.
A veces, ayudar es simplemente estar presente.
Es escuchar sin interrumpir.
Es intentar comprender sin juzgar.
Es hablar con respeto.
Es preservar la confianza.
Y es reconocer que algunas situaciones necesitan ser compartidas con un adulto.
Por eso, entre los principios de actuación de un Faro se encuentran: escuchar, acoger, no juzgar, no prometer guardar secretos, buscar ayuda adulta cuando sea necesario y acompañar sin sustituir al adulto.
Construyendo juntos la identidad de los Faros
La formación también es un espacio para que los propios estudiantes construyan su identidad como grupo.
Los 40 alumnos Faros participan en actividades organizadas en grupos heterogéneos, que reúnen a estudiantes de diferentes cursos. La propuesta utiliza estrategias de aprendizaje cooperativo, en las que los participantes asumen diferentes responsabilidades para garantizar la participación, la escucha, la organización y el respeto.
En este proceso, los alumnos reflexionan sobre el significado de ser Faro y construyen colectivamente los principios que orientarán su actuación.
Uno de ellos resume la propuesta:
“Iluminamos caminos, acogemos a nuestros compañeros y construimos juntos”.
Una red de cuidado entre iguales
Los Faros reciben una insignia con forma de faro, que hace visible su función dentro del Colegio y permite que otros estudiantes reconozcan a aquellas personas a las que pueden acudir cuando necesiten ser escuchados o acompañados.
A lo largo del curso, también participan en encuentros periódicos con los profesores responsables y el Departamento de Orientación. Estos momentos son importantes para compartir experiencias, resolver dudas, reflexionar sobre situaciones vividas y, sobre todo, cuidar también de quienes han asumido la responsabilidad de cuidar.
De este modo, el programa crea una red de apoyo entre estudiantes, siempre integrada en el acompañamiento de los adultos.
Una experiencia especial de formación
Esta semana, los Faros han participado en una formación especial preparada por el Colegio. La programación amplía las experiencias de aprendizaje y convivencia e incluye actividades de integración, reflexión y desarrollo de las habilidades necesarias para desempeñar esta función.
Como parte de esta experiencia, los alumnos también pasarán la noche en el Colegio.
Más que una actividad diferente, este momento representa una oportunidad para fortalecer los vínculos entre los participantes, construir confianza y experimentar, en la práctica, los valores que sustentan el programa: cooperación, respeto, escucha, responsabilidad y pertenencia.
Porque formar a un Faro no significa enseñar a un alumno a resolver los problemas de los demás.
Es ayudarle a comprender que, en una comunidad, nadie tiene por qué atravesar una dificultad solo.
Y que iluminar la convivencia bastamuchas veces con estar lo suficientemente cerca para que el otro encuentre el camino para pedir ayuda.
Faros del Cervantes
Iluminando la convivencia.
- Foto: Tatiana Fardo
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- Foto: Tatiana Fardo
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